Oración a Dios en momentos difíciles

El Altísimo  no se muda, él siempre está presente y nunca es ajeno al dolor humano. La oración a Dios en momentos difíciles, es un arma que tiene el ser humano, para vencer toda prueba, circunstancia o tribulación en nombre del Rey de Reyes.

En la vida momentos como la pérdida de un ser querido, más si es inesperada, una enfermedad que sea muy complicada, robos, estafas y un gran número de realidades, conforman el abanico de posibilidades existentes que pueden presentarse como situaciones difíciles.

No os preocupes y orad sin cesar, eso dice Cristo, aunque humanamente es casi imposible dejar de lado la situación que se vive de momento, Jesús siempre a nuestro costado, no solo para ayudarnos a cargar su cruz, sino para glorificarse en esa situación que tanto a ti como a los tuyos les turba.

Siempre recuerda, él Señor es el mismo que abrió el Mar a Israel para huir de Egipto, el mismo que derribó las murallas de Jericó para que los Israelitas pudieran volver a su tierra, el mismo que hizo tener leche y miel a aquellos que no creyeron en medio del desierto, el mismo que hizo caer diez plagas sobre Egipto para que el faraón liberara a su pueblo, sólo por mencionar algunas hazañas que el Creador ha logrado. Por ello no temas que su poder sobrepasa mucho más allá de lo imaginable, así que tu situación es pan comido para el Señor.

Deja que Cristo Jesús te acompañe hoy y no olvides él tiene el poder, gloria y majestad para sacarte de esta situación y aunque parezca muy difícil e inminentemente derrotadora, allí está el Salvador para tu favor.

La oración a Dios en momentos difíciles, es un arma mortal para los problemas y de gran eficacia para quien lo invoca. No temas Cristo está contigo.

Oración para tiempos difíciles

Espíritu Santo, Dios de Amor,
mírame en esta circunstancia difícil
en que se encuentra mi vida
y ten compasión de mí.
Confiadamente acudo a Ti,
pues sé que eres Dios de bondad
y manantial de amor.

Vengo a Ti, pues sé que no hay nada
que no lo pueda lograr tu misericordia infinita.
Acepto tus insondables designios,
aunque no los comprenda.
Me abrazo a ellos con aquel fervor
y generosidad con que Cristo
aceptó el Misterio del dolor en su vida.

Humildemente te pido,
me des la gracia de superar esta situación difícil,
en este momento de mi existencia,
y que esta prueba, lejos de separarme de Ti,
me haga experimentar con mayor plenitud
la omnipotencia de tu amor que limpia, santifica y salva.

Hágase en mí Tu Divina Voluntad. Amén.

Oración para superar momentos difíciles

Señor, te agradezco que Tú eres el Dios de lo imposible. Puedes hacer cualquier cosa. Quiero confiar en Tu habilidad y no en la mía. Enséñame a ver las dificultades en mi vida desde Tu perspectiva. Ayúdame a concentrarme en Ti y en Tu poder. Quiero ser como Josué y Caleb, que creyeron en un buen informe y se concentraron en Ti incluso en circunstancias difíciles. Mi responsabilidad es leer cuidadosamente, confiar y obedecer Tu Palabra. Hoy traigo delante de Ti esta dificultad en mi vida [Nombre una situación dura a la que te enfrentas ahora mismo]. Ayúdame a no temer, sino a confiar en Ti en esta situación. Declaro mi fe en Tu habilidad para cumplir tus promesas. Lucharás por mí y ganarás las batallas en mi vida. Eres poderoso, poderoso, justo y verdadero.

No tengo nada que temer de Ti a mi lado. Seré fuerte y valiente incluso en tiempos difíciles. No me aterrorizaré ni me desanimaré, porque el Señor mi Dios estará conmigo dondequiera que vaya. Nunca me dejarás ni me desampararás. No necesito entenderlo todo. Ya conoces el mejor plan para mi vida. No intentaré ningún método hecho por el hombre para hacer sólo lo que Tú puedes hacer. Muéstrame tu poder sobrenatural. Enséñame a caminar por fe y a orar oraciones de gran alcance. Yo elijo tener fe en Tu habilidad para romper cualquier obstáculo en mi vida. Al igual que Josué, Tú me darás la tierra y todos los lugares donde mis pies pisan. “A través de ti empujamos a nuestros enemigos; a través de tu nombre pisoteamos a nuestros enemigos. No confío en mi arco, mi espada no me da victoria; pero tú nos das victoria sobre nuestros enemigos, avergüenzas a nuestros adversarios. En Dios nos gloriamos todo el día, y alabaremos tu nombre para siempre”.

“Señor, tú me has dado mi porción y mi copa; has asegurado mi suerte. Los límites han caído para mí en lugares agradables; ciertamente tengo una herencia deliciosa. Alabaré al Señor, que me aconseja; aun de noche mi corazón me instruye. He puesto al Señor siempre delante de mí. Porque él está en mi mano derecha, no me sacudirán. Por lo tanto, mi corazón se alegra y mi lengua se regocija; mi cuerpo también descansará seguro, porque no me abandonarás al sepulcro, ni dejarás que tu Santo vea decaer. Me has hecho conocer el camino de la vida; me harás gozar en tu presencia, con eternos placeres a tu diestra “.
En el nombre de Jesús, amén.

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