Oración a Jesús Sacramentado

Todos los cristianos sabemos que no existe lugar en el universo más alto que los pies de nuestro Señor Jesucristo, por ello no temas al pedir cualquier cosa, por difícil, imposible o impensable que parezca, Dios te la entregará. Sin dudas el Señor ha hecho prodigios muy grandes en las escrituras, y él es el mismo hoy, ayer y siempre, por ello no hay motivo para demostrar que ha cambiado su gloria.

Postrarse ante el Santísimo Sacramento del Altar, donde se encuentra Jesús Sacramentado en forma de pan, es el lugar más apetecido para pedir una gracia y no importa si no sabes bien que decir, inclusive y al póstrate sólo te colocas a llorar o dejas tu mente en blanco, el Señor te escuchará.

Estar delante del Santísimo Sacramento, es como tener a Jesús de frente, con nuestra suplica a sus pies, esperando que entreguemos toda nuestra miseria, para que el con su majestad pueda obrar en todo lo que de nuestras manos se escapa.

Si en este preciso instante una dolencia, enfermedad, deuda, duda o cualquier cosa que supere por lejos tus fuerzas esté presente en ti, no temas, Cristo tiene la solución. Dirígete a tu parroquia o iglesia más cercana y pon delante del Santísimo esa necesidad, póstrate ante el poder del Rey de Reyes y verás cómo en tu vida se manifiesta la gloria y majestad de este.

Si aún temes, te invitamos a buscar en los evangelios, todas y cada una de las veces en que las personas se postraron ante Dios y verás que ninguna vez, quien suplico salió sin lo que necesitaba. Incluyendo los incrédulos, a los cuales el Señor les hizo la obra para que creyeran y fueran absoluto testimonio de todas las maravillas que este puede hacer.

Arrodíllate delante del Santísimo y verás manifiesta la gloria de Cristo Jesús en tu vida.

¡Señor y Dios mío,
seas siempre bendito y alabado Jesús Sacramentado!,
en Tu presencia estoy, Señor de Señores,
como un hermano delante de su Hermano
como un amigo ante otro Amigo,
estréchame con el lazo de tu divino Amor
y dame una parte de tu bendita gracia.

Oh Jesús Manso Cordero de Dios,
que estás presente, vivo, glorioso y resucitado
en la Eucaristía, la cual veneramos y alabamos,
ten piedad de mis pecados y perdóname,
dame el Alimento Espiritual de tu Cuerpo y Sangre,
sé Tu mi defensa inexpugnable contra todos mis enemigos,
líbrame de todos los males que me rodean
y ayúdame a superar todos los infortunios y adversidades,
concédeme tu bondad y quédate a mi lado.

¡Oh Jesús!, oh mi Cristo Salvador,
que no contento con morir crucificado
después de haber sufrido la más cruel de las pasiones
por amor a nosotros, los hombres,
has querido permanecer para siempre muy cerca de nosotros
y voluntariamente estás en el Santísimo Sacramento
para darnos fuerza y ser nuestro sustento,
escucha benevolente nuestras suplicas
y mándanos por tu poder el auxilio Divino.

Mil gracias Jesús, Pan de vida y vid verdadera,
vengo a ti y me acerco para recibirte y para que me recibas,
acudo ante Ti a exponerte mis quebrantos,
miserias, dificultades y necesidades,
como las que se confían al mejor de los amigos.

Sé que Tú me miras y estás presto a consolarme,
como lo hiciste en tu vida terrenal
sobre tantos que imploraban Tu clemencia,
Señor, tiende ahora tu santa y misericordiosa Mano
y aleja de mi y de los míos las intranquilidades
que nos mantienen angustiados y llenos de pesar.

Eres todopoderoso, mi Jesús amado,
nada se oculta a tus clementes ojos.

Lees en el fondo de mi alma mis penas y alegrías,
sabes todo cuanto quiero y cuanto necesito,
por ello te ruego no me dejes solo,
ayúdame mi amado Jesús Sacramentado

ahora que los problemas me abruman y no tengo paz,

llena mi vida de bendiciones y concédeme este gran favor:

(pedir con gran fe lo que se desea obtener).

En Tu Presencia estoy, Señor Jesús,
no me niegues la ayuda que pido,
ten piedad de mi,
mira dentro de mi corazón y verás mi sufrimiento,
acéptame con bondad aunque a veces sea ingrato contigo,
y guárdame dentro de tu Sacratísimo Corazón por siempre;
aumenta en mi la paciencia, la humildad y la esperanza,
aumenta mi capacidad para hacer el bien
y haz que reciba con mas frecuencia
el Pan del Cielo, donde Tú estas presente.

Jesús mío, Pastor Supremo de las almas,
Luz verdadera, fuente de Verdad
y Camino directo a Dios Padre,
creo firmemente que por mí estás en el Altar,
y para salvarme me das tu Cuerpo y Sangre juntamente;
Jesús mío, confío en Ti porque eres mi fiel amigo,
en Ti espero, piadoso Jesús mío
y te pido que vengas a mi sin tardar.

Así sea.

Rezar tres Padrenuestros y Gloria.
Hacer la oración y los rezos cinco días seguidos.

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