Oración a San Hilaron para abundancia, fortuna, suerte

Muchas veces el dinero no llega a casa por más que se trabaje, no se consigue un buen empleo o simplemente las deudas y compromisos sobrepasan por lejos la entrada económica del hogar y es aquí cuando se necesita a Dios más fervientemente y uno de sus grandes intercesores, por si el Señor de los Ejércitos no responde adecuadamente.

San Hilaron es un caso de ellos, pues este hombre de origen muy rico, decide dejar todo y repartir su dinero a los pobres, con el objetivo de acercarse mucho más a Jesús e indudablemente con su generosidad salvo del hambre a más de una persona.

Por lo que te hemos contado no debes preocuparte, aunque es muy difícil como ser humano ignorar problemas de tal envergadura, pero ten presente que tu necesidad es muy importante para Cristo y San Hilaron intercederá ante el trono del Altísimo para que esa falta económica que exista en tu vida y hogar, desaparezca por abundancia y dinero para ti y los tuyos.

Recuerda cuando la viuda fue ayudada por Eliseo, este multiplicó muchas veces la harina que ella tenía y de tener grandes deudas, pasó a poder iniciar una nueva vida. Así que no te turbes, que como el Señor hizo a través de este gran profeta hace más de 2.800 años, lo hará contigo y la intercesión de San Hilaron es importante.

Gaza lo vio nacer en el siglo III y Chipre lo vio irse en el siglo VI. San Hilaron fue ejemplo de desprendimiento material y entrega completa al Señor, por ello quien mejor que el para ayudarte a conseguir esa gracia que tanto aguarda tu corazón.

No desconfíes más y deja que esas lágrimas se conviertan en risas, entrégale todo el Señor y espera esa respuesta, para que veas cómo se solventa tu necesidad.

Oración a San Hilarión para abundancia, fortuna y suerte

¡Oh glorioso San Hilarión, bendito siervo del Señor,
que repartiste tus bienes y te retiraste al desierto
para agradar y servir a su Divina Majestad
y así poder obtener los bienes Celestiales,
y con la inteligencia de la mente
y con la pureza de tu cuerpo y alma
viviste como un ángel fiel a Dios y solo a Dios
y entregado de corazón a aliviar al prójimo.

Tú que trenzaste la corona del triunfo y de la gloria
y ahora gozas de las irradiaciones de los santos
y eres valiosísimo intercesor nuestro,
te ruego que junto a la Virgen, los Ángeles y Santos
me socorras en este pesar que me acontece.

Bienaventurado san Hilarión,
padre y jefe de los ermitaños,
merecedor de toda alabanza por tu virtud y bondad
que obtuviste los dones divinos
y eres prodigioso obrador de incontables milagros,
recibe mis peticiones y bendíceme con tus favores.

Bondadoso y amoroso san Hilarión
que por propios merecimientos fuiste nombrado
patrón de los asuntos difíciles y desesperados,
protector de los que pasan por carencias,
y eficaz abogado y mediador
de los que no encuentran alivio en sus agobios
ni consuelo en sus necesidades, tristezas y penas
y siempre estas atento a los problemas de los demás,
te ruego que ahora que estas delante del Altísimo
le pidas con fervor por la sanidad de mi alma,
de mi cuerpo y de mente,
y, por la distinción que te dispensó el Padre Eterno,
derrama sobre mí, hoy lleno de intranquilidades,
el perfume bendito y dichoso
de las rosas fragantes de tu inmensa caridad
y alcánzame este favor que con fe solicito:

(decir con mucha confianza lo que se quiere obtener).

San Hilarión lleno de Espíritu Divino,
divino hacedor de milagros inspirado por Dios
tú que habitas en los Cielos
y eres rayo de esperanza que disipa las adversidades
haz que desaparezcan las dificultades por las que paso,
aleja de mi vida todo sufrimiento y carencia,
y cambia mis amarguras por alegría.

Quita, aleja y retira todo lo malo que me rodea,
para que pueda entrar la suerte, la ventura
la abundancia, la riqueza y la fortuna
en mi vida, en mi hogar, en mi trabajo y negocio;
tú que gozas de gran poder ante el Señor
ven en mi auxilio y ayúdame a conseguir lo que deseo,
a cambio te prometo dar a conocer tu nombre
y hacer que otros te invoquen en sus necesidades.

San Hilarión, buen santo mío,
reza por todos quienes invocamos tu ayuda
y llénanos de bienestar y prosperidad,
pero sobre todo cuida y vigila nuestros pasos
para que siempre estemos cerca del Señor
y seamos buenos y comprensivos con los demás,
para que así podamos algún día en el Paraíso
cantar las eternas misericordias de Dios,
contigo, con María Santísima, los Ángeles y Santos.

Así sea.

Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.
La oración se hace durante tres días
y se enciende una vela blanca cada día.

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