Oración a Jesús Misericordioso

Señor Jesús,
en la cruz manifestaste tu obediencia al Padre
y tu voluntad de salvación universal:
venimos a implorarte perdón
y a darte gracias por tu amor.

Queremos hacer conocer tu Evangelio
mediante las obras de misericordia
para la conversión de los pecadores,
el consuelo de los afligidos,
y la asistencia a los pobres y enfermos.

Envíanos tu Espíritu Santo,
pues necesitamos sanar nuestra libertad humana
para construir un mundo donde reine la misericordia
y se anticipe el Banquete definitivo.

Ayúdanos a dar testimonio de fe y esperanza
delante de nuestros hermanos, varones y mujeres,
para que comprendamos todos
que la felicidad perfecta se encuentra en Ti.

Indícanos el camino hacia el Padre,
para llegar a adorar el Misterio de la Trinidad
junto a María y los Santos. Amén.

El Señor nos ha dado muestras de su enorme me amor a lo largo de la historia, no sólo mientras vivía, sino demás tiempo después colocando a grandes santos y santas que vivieron a este mundo a cumplir con un papel que el Señor les asignó. Por esta razón si tienes una necesidad, no tengas miedo, Dios la supera, si aún lo dudas observa los relatos de las sagradas escrituras y observaras que jamás alguna circunstancia quedó grande para Dios.

Jesús, el Hijo de David, como el profeta Isaías muchos siglos antes dijo que se le conocería, por la descendencia que debía tener el Mesías. Hoy este hombre, que nació en Belén tiene para ti un gran regalo, una maravilla, esa que tantos estás esperando, deja de inquietarte ya.

No pienses más en el problema, en lo enorme que puede ser tu necesidad, en lo terrible que puede ser salir de ella, para esto Cristo dejó con la boca abierta a todos, maravillados con sus obras y tú no eres menos que ninguno de los beneficiados por el Mesías en su paso por nuestro mundo.

Tú no eres menos que Bartimeo, no eres menos que el paralítico que el Señor sanó, al  que descendieron por el techo, no eres menos que la hija del centurión romano, no eres menos que Lázaro, María o Marta, no eres menos, eres igual que ellos ante los ojos del Creador, ten calma y deja de preocuparte, Jesús Misericordioso viene en tu auxilio.

No dejes de pensar que quienes aguardaban al lado del Todopoderoso siempre resultaban ganadores, no llores más Jesús Misericordioso se glorificará, hoy, mañana o el día que tú por fin confíes en sus grandes obras.

Ven Jesús mío, ven Salvador ven  a esta pueblo, que no te merece, pero que tú has prometido vida eterna.

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