Oración a Nuestra Señora de la salud

Oh Virgen María Madre De Dios y Madre Nuestra,
Sagrada Salud de los enfermos,
Tú, que acompañaste a Jesús en el camino del Calvario,
que permaneciste junto a la cruz,
en la que moría tu Adorado Hijo
y presenciaste sus más terribles dolores,
te imploro acoge mis padecimientos
y únelos a los de Él,
para que sigan las semillas esparcidas
durante el Jubileo,
produciendo abundantes frutos en los años venideros.

Madre Bendita y misericordiosa,
con fe a ti acudo,
para que intercedas por mí ante tu Hijo,
a quien sé, podré ver pronto,
para que me conceda restaurar mi salud plenamente,
y así pueda yo, volver a mis ocupaciones
y volver a ser útil al prójimo para tu Divina Gracia .
Mientras mi plegaria es concedida,
te imploro Señora de la Salud,
quédate junto a mí en este momento de prueba,
y ayúdame a repetir cada santo día contigo;
Sé que Dios me está librando de toda enfermedad,
y sí, Él sabe sacar de todo mal un bien mucho más grande.

Virgen Inmaculada, tú que del triste mortal
eres salud y esperanza,
de tu Santo Hijo, te pido Madre Bendita,
consigue, la curación de mi mal,
e imploro ¡Oh Señora de la Salud!
si este bien temporal no conviene a mi alma o cuerpo,
concedeme tu virtuosa paciencia
hasta que llegue el momento
en que pueda yo estar de males exento
y goce por siempre la Eterna alegría de tu Gracia
y la Gloria de Dios.
Amén.

Ruega a La Virgen María para que sane en ti toda enfermedad física o espiritual, mediante esta oración a Nuestra Señora de la salud, y bajo la gracia de Dios, Ella obrara en ti librando tu cuerpo y mente de cualquier padecimiento que te aflija.

Dios cuida y protege a todos sus hijos por igual, y siempre que a Él acudamos por ayuda Celestial nos concederá recibirla a través de sus seres de luz que posean los dones específicos para cada suplica a Él hecha, y cuando de Salud se trata, La Virgen María, es la Sagrada Señora de la Salud, su intenso amor de Madre, y todo el sufrimiento que vivió por cuanto daño a su Hijo le hicieron antes de su muerte y durante su crucifixión, la convirtieron en un Ser absolutamente misericordioso que tomo como misión celestial, sanar a todo a quien a ella acuda a solicitar sus favores referentes a la salud, orale con fe y en ti Ella obrara.

Cada que reces la oración por la salud, reza un Credo, un Salve y un Gloria.

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