Oración milagrosa para la salud

Jesús de Nazaret entregó su vida en el madero de la cruz, para que seamos felices, sanos y libres. Dios no quiere que estés enfermo, el sólo espera que lo busques para que lo sanes. Si Cristo quisiera ver personas quebrantadas de salud, hubiera dejado a alguno de los que le suplico enfermo, pero claramente el los sano a todos.

La fe es la única condición que el Señor nos pone para hacer sus obras y aquí es donde puede parecer difícil, ya que como humanos es difícil creer de todo corazón que un hecho sin explicación lógica sucederá. Cristo tiene en cuenta el mayor de tus abandonos, aunque en circunstancias es casi imposible, el Señor de los ejércitos reconoce nuestra limitación humana, pero pide que hagamos el máximo esfuerzo.

La oración milagrosa para la salud logra grandes maravillas, pero además de tener fe, es importante estar bien con los padres, amarlos y respetarlos, debido a que el mismo Cristo dijo “Quien honre a sus padres vivirá largos años y su oración será escuchada”, por el contrario si tenemos una mala relación con nuestros progenitores, ten en cuenta que el Señor puede omitir tu plegaria.

Jesús de Nazaret sanó a miles en su vida, muchos milagros quedaron registrados en los evangelios, pero muchos más no, pero entre los que se pueden ver esta la sanación a leprosos, ciegos, sordos e inclusive resurrección de los muertos.

Además Cristo dejó a todo aquel que lo hiciera en su nombre, el poder de sanar, bien visto en sus apóstoles e inclusive antes del mismo Jesús, hombres como Eliseo, fuerontan milagrosos, que en el caso de este, un muerto toco sus huesos al ser sepultado y esté resucitó.

La oración milagrosa por la sanación es eficaz y nuestro Señor tiene grandísimo poder para demostrar sus prodigios, sobre cualquier dolencia.

Oración para sanación

Señor Jesús, tú viniste a sanar nuestros corazones heridos y turbados.
Te ruego que sanes los tormentos que causan ansiedad en mi corazón;
Os ruego, de una manera particular, que sanéis a todos los que son la causa del pecado.
Te ruego que vengas a mi vida y me sanes de los daños psicológicos.
que me golpeó en mis primeros años y de las heridas que causaron a lo largo de mi vida.

Señor Jesús, tú conoces mis cargas. Las pongo todas en tu Corazón de Buen Pastor.
Te ruego, por los méritos de las grandes heridas abiertas en tu corazón, que sanes las pequeñas heridas que hay en el mío.
Sana el dolor de mis recuerdos, para que nada de lo que me ha pasado me haga permanecer en el dolor y la angustia, lleno de ansiedad.

Sana, oh Señor, todas esas heridas que han sido la causa de todo el mal que está arraigado en mi vida.
Quiero perdonar a todos los que me han ofendido.

Mira esas llagas internas que me hacen incapaz de perdonar.
Tú que viniste a perdonar a los afligidos de corazón, por favor, sana mi propio corazón.

Sana, mi Señor Jesús, esas heridas íntimas que causan mi enfermedad física.
Te ofrezco mi corazón. Acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón Divino.
Ayúdame a ser manso y humilde.

Sáname, Señor, del dolor causado por la muerte de mis seres queridos, que me oprime.
Concédeme recuperar la paz y la alegría en el conocimiento de que tú eres la Resurrección y la Vida.
Haz de mí un auténtico testigo de tu resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia viva entre nosotros. Amén.

Oración para la enfermedad física

Señor, me presento ante ti confiando en tu misericordia y amor.
Me presento ante ustedes con fe en su promesa de que
concédenos todo lo que pidamos en la oración, si es lo mejor para nuestra alma.

Señor, sáname de mi (clase de enfermedad).
Tócame ahora en las áreas de mi cuerpo que necesitan la mayor parte de tu amor sanador.
Dejen que el calor de su amor sanador penetre en cada célula,
cada nervio y tejido de mi cuerpo enfermo.

Reemplace estas células enfermas con células nuevas y sanas.
Echa fuera todo lo que no debería estar en mí.
Limpie todas las infecciones, elimine todas las inflamaciones, abra cualquier arteria bloqueada
o venas y reconstruir todas las áreas dañadas.

Fortalecer mi cuerpo, mi mente, mis emociones y mi espíritu y con eso
el mismo poder con el que me creaste, sáname y recompénsame, Señor.
Devuélveme la salud en cuerpo, mente, emociones y espíritu.
Dame la gracia de aceptar este dolor y sufrimiento con paciente resignación
a tu santísima voluntad y plan para mi vida.

Ten piedad de mí y perdona mis pecados.
Permítanme encontrar la paz en medio de mi sufrimiento y ofrecerla por la salvación de las almas,
especialmente los de mi familia y mis seres queridos.
Con ojos de fe, déjame ver las bendiciones de esta enfermedad física.

Y después de haber sido sanado, que sea testigo de tu curación
amor y poder y servirte por el resto de mi vida.

En el nombre de Jesús oro, por María y todos los ángeles y santos.

Amén.

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