Oración a Santa Elena para desesperar

Sin dudas el ser humano es una persona que se deja turbar por los mil y un acontecimientos que suceden día tras día en su vida, por ello confiar en el Dios de Israel es sumamente importante y aunque las circunstancias a veces sean verdaderamente difíciles, el Señor tiene todo verdaderamente bajo control y es capaz de solventar aquella necesidad rápidamente, así que no desesperes.

Santa Elena es un ejemplo de quienes puede llamar al Padre, más cerca. Esta Santa es famosa por ser la madre del hombre que puso a la religión Católica como la oficial del Imperio Romano. Por ello no dudes en clamar a ella que seguramente tus oraciones serán respondidas en menos de lo que tú crees.

Esta mujer famosa por su piedad y por buscar las reliquias que nuestro Señor Jesucristo dejó en la tierra, como por ejemplo su Cruz, siendo esta mujer entregada por completo al amor de nuestro Salvador, sin lugar a dudas clamara por ti y esa necesidad que te está turbando tanto y desesperando. Ella tuvo paciencia de cavar y cavar para encontrar el madero donde el Hijo del Hombre dio su vida para así sellar la Nueva Alianza, como ejemplo de paciencia todo lo contrario a la desesperación, es la indicada para realizar esta obra de intercesión.

Nunca pienses que Dios te ha abandonado, el por alguna razón Dios no responde a algunas oraciones o deja que muchas cosas sucedan, pero para esto tenemos a Santa Elena, que con su clamor logra que el mismo Creador de Universo mueva sus manos en favor de la gracia que tanto necesitamos.

Así que si en este momento estás desesperado o desesperada y ves que la presencia de Dios no se hace manifiesta en tu vida, cierra tus ojos y con mucha fe repite “Santa Elena no me desampares” y veras como esa causa tan difícil será resuelta de la circunstancia que menos te imaginas.

Oración a Santa Elena para amor desesperado

Gloriosa Santa Elena, Gloriosa Santa Elena,
Gloriosa Santa Elena, hija de la reina de Jerusalén.
A Jerusalén fuiste, tres clavos trajiste,
el primero lo consagraste, y el martes a la mar lo echaste;
el segundo se lo diste a tu hermano Cipriano,
para que en batalla venciera de antemano.
Y el que todavía se encuentra en tu bendita palma,
te lo pido prestado y no regalado,
para clavarlo en el alma de Fulano para que no me olvide,
para hundírselo en su frente para que me tenga siempre presente,
para enterrárselo en el corazón. San Caralampio, atráelo hacia mí.
Santa Elena, el clavo que te pido es para clavárselo en su mente,
para que en mí piense siempre.

Que venga Santa Elena, que ni en cama se pueda acostar,
ni con mujer alguna conversar,
que como un perro rabioso me vuelva a buscar.
Santo Varón, te lo pido para que nunca me olvide por otra mujer.
Jesús Nazareno, atraélo hacia mí.
Santa Bárbara, que Fulano nunca me olvide.
San Antonio, que Fulano cumpla su promesa o que lo devore el insomnio.
San Juan Bautista, Santo antes de haber nacido,
concédeme lo que te pido;
que Fulano me cumpla por la Santa Camisa que te pusieron de prisa.
San Miguel, párate en él. San Cipriano, escúchame cuando te llamo.
Elena, mueve su corazón con tu varita de pena.
Santa Elena, traélo a mí, líbrame de esta condena.

Rezar cinco padres nuestros y cinco ave maría.

Oración para desesperar

Oh gloriosa Santa Helena, que al monte fuiste y tres clavos trajiste.
Uno se lo diste a tu hijo Constantino,
el otro lo tiraste al mar para la salud de los navegantes,
y el que quedó en tus preciosas manos no te lo pido dado sino prestado,
para clavarlo en el corazon a Fulano para que no tenga paz ni sosiego.
Espíritu de la luz que alumbras las tinieblas de las almas,
alumbra el corazón de Fulano para se acuerde de mí
y para que todo lo que tenga me lo de a mí, impulsado por tus poderes,
y que sea el esclavo de mi amor.
Tranquilidad no le des hasta que regrese a mí,
amante y cariñoso, fiel como un perro, manso como un cordero,
caliente como un chivato.
Que venga, que venga, que nadie lo detenga.
Ven, que yo soy la única que te llama. Ven, ven, ven.

Cuerpo alma y espíritu de Fulano,
ven porque yo te llamo, yo te sugestiono, yo te domino.
Tranquilidad no has de tener hasta que no vengas rendido
y humillado a mis pies para que olvides a la mujer que tengas
y vengas porque yo te llamo ( 3 veces se repite este parrafo).

Se utiliza vela blanca o rosada, y se reza por 9 días, mucha fe para el 9no día.

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